• 0 Items - 0,00
    • No hay productos en el carrito

política estadounidense

El Estado contra la democracia

16,00

A ti como a mí nos han enseñado que la democracia es una invención occidental, que se la debemos a los antiguos griegos y que más tarde fue resucitada y perfeccionada en los siglos XVII y XVIII tanto en Europa como en Estados Unidos. Todo muy bonito. Y muy irreal. Porque no fue la «cultura occidental» la que hizo aparecer y prosperar la democracia. Ante todo, no debemos olvidar, tal como expone y disecciona David Graeber con extraordinaria lucidez, que si entendemos la palabra «cultura» en un sentido antropológico, todo parece indicar que la cultura occidental no existe. Y si entendemos la palabra cultura como sinónimo de Alta Cultura, no es difícil corroborar hasta qué punto, en tanto que adalides del Estado, esas élites políticas, económicas y artísticas, tanto en Occidente como en Oriente, se opusieron históricamente de manera firme y constante a la auténtica democracia (que identificaban con el poder caótico
de la turbamulta).

Por el contrario, David Graeber sostiene que la democracia solo nace y solo vive al margen de los sistemas de poder: tiene mucho más que ver con las prácticas de las comunidades fronterizas (ya sea en la Islandia medieval o en la Chiapas contemporánea, entre las tripulaciones de los buques piratas o en las confederaciones nativas americanas) que con el aparato coercitivo del Estado. Al fin y al cabo, en una sociedad como la nuestra, basada en las desigualdades materiales, el Estado es, en esencia, un mecanismo que, mediante el monopolio de la violencia, asume la protección de los bienes y la contención de las «masas» a las que la democracia real podría empoderar. Una poderosa reflexión que nos invita a cuestionar de forma radical nuestros sistemas políticos y su influencia en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Editorial: Errata Naturae
Autoría: David Graeber
Páginas: 144

PVP 16€                Promoción suscriptoras: 15€

Todos los suscriptores de la revista El Salto tienen un descuento en este libro. Si el precio no tiene aplicado el descuento es que no has entrado correctamente. Debes entrar desde tu cuenta de la web de elsaltodiario.com:
1.  Accede con las claves de la suscripción: https://www.elsaltodiario.com/cuenta/entrar

2. Pincha el enlace de la tienda arriba a la izquierda o en el desplegable con tu nombre arriba a la derecha

Cualquier duda puedes escribirnos  a pedidos@elsaltodiario.com

Por qué estamos polarizados

21,00

«El sistema político estadounidense —que incluye a todos, desde los votantes a los periodistas y al presidente— está lleno de actores racionales que toman decisiones racionales en función de los incentivos a los que se enfrentan», escribe el analista político Ezra Klein. «Somos una colección de partes funcionales cuyos esfuerzos se combinan en un todo disfuncional». En este libro, Klein revela las fuerzas estructurales y psicológicas detrás del descenso de Estados Unidos a la división y la disfunción generalizada y propone un marco claro para comprender todo, desde el ascenso de Trump hasta el giro hacia la izquierda del Partido Demócrata y la politización de la cultura cotidiana. Estados Unidos está polarizado, sobre todo, por la identidad. Todos los participantes en la política estadounidense están involucrados en algún nivel en políticas de identidad.

Durante los últimos cincuenta años, las identidades partidistas se han fusionado con las identidades raciales, religiosas, geográficas, ideológicas y culturales, y estas fusiones han alcanzado un peso que influye demasiado en la política estadounidense y rompe los lazos que lo mantienen unido. Klein expone cómo y por qué la política estadounidense se ha polarizado en torno a la identidad en el siglo xx y lo que esa polarización ha provocado en la forma en que vemos el mundo y a nosotros mismos. Pero también rastrea los circuitos de retroalimentación entre ciertas identidades e instituciones políticas polarizadas que están conduciendo nuestro sistema hacia la crisis.

Editorial: Capitán Swing
Autoría: Ezra Klein
Prólogo: Luis Miller
Traducción de Antonio M. Jaime
Páginas: 328