Como bibolleras también sabemos que las amigas pueden ser amantes, o sujetos de deseo, y esta forma de amistad-amorosa puede ser vivida desde la idealización, el rechazo o la identificación absoluta.
Y además nos hemos dado cuenta de que la amistad en ocasiones necesita distancia, de que hay amigas que se separan, temporalmente o para siempre, de que el duelo es también un dolor que puede llegar a formar parte de este tipo en apariencia tan universal y sin embargo absolutamente particular de relaciones.
La amistad, por último, debería ser crítica y no convertirse en otro concepto susceptible de ser transformado en producto de consumo por el neoliberalismo.
Como bien dice Nerea Pérez de las Heras: En momentos críticos, la verdadera tragedia es no tener amigas, y añadimos: y en momentos de gozo, también.
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